El Icono Chileno Enamora a Chihuahua: Beto Cuevas Ofrece una Noche Acústica de Pura Energía y Emoción en el Teatro de los Héroes


CHIHUAHUA, CHIH.- El Teatro de los Héroes de Chihuahua vibró hasta el último rincón anoche con la presentación de Beto Cuevas Acústico, un espectáculo que demostró por qué el exvocalista de La Ley sigue siendo una de las voces más queridas e influyentes del rock en español. Más que un concierto, fue un viaje íntimo y electrizante a través de su vasta trayectoria.


Desde el primer acorde, la energía se apoderó del recinto. Beto Cuevas, visiblemente emocionado, no tardó en expresar su alegría por visitar la capital chihuahuense, y la conexión con el público fue instantánea. Los gritos y aplausos se mantuvieron de principio a fin, creando un coro ensordecedor que acompañó cada uno de los hits de su etapa con La Ley y sus éxitos como solista.


El chileno, dueño de un carisma innegable, navegó con maestría entre la nostalgia de temas como “Mentira” o “Día Cero” y la profundidad de sus piezas en solitario. Un momento cumbre fue la emotiva interpretación de “Todo es perfecto”, donde brilló la voz de Hammi Flores, un talento que Beto Cuevas descubrió mientras participaba en programas de televisión en su natal Chile. Flores demostró una química vocal impecable, añadiendo una nueva capa de belleza a la canción.


El setlist también incluyó guiños a las influencias que lo han acompañado, como la versión de “Colores Santos” y “Vuelta por el universo”, originales de Cerati y Melero, que el público coreó con fervor.


La escenografía, sencilla pero efectiva, se basó en el juego de luces, humo y la espectacular voz del artista. Sin embargo, la magia del formato acústico se elevó gracias al talento local. Beto Cuevas se hizo acompañar por los músicos chihuahuenses Issac Grajeda en el violín y Cabo Guzmán en el chelo, quienes con sus arreglos enriquecieron cada melodía, dotándolas de una textura exquisita y profunda.


El público se entregó por completo.

Además del coro generalizado, el cariño se manifestó en  gritos entusiastas. Fue imposible no notar una bandera chilena ondeando con orgullo entre la multitud. La euforia escaló cuando varias mujeres, en un arranque de admiración, le gritaron al cantante: “¡Yo te mantengo!”. Beto, con su característico sentido del humor, hizo una pausa y con una sonrisa pícara respondió: “En una se esas le tomo la palabra”, desatando una carcajada colectiva.


El concierto fue un auténtico “sube y baja de emociones”, combinando momentos de rock intenso con instantes de balada íntima, llevando a la audiencia de la euforia a la piel erizada.


Al cierre de una noche redonda, la conexión inquebrantable entre el artista y la audiencia culminó con una ovación de pie que selló el triunfo de este formato acústico. Beto Cuevas demostró que su arte, despojado de estridencias, se sostiene en la fuerza de su voz y la honestidad de sus letras, dejando en Chihuahua un recuerdo imborrable.

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